Fundada en 1944 por Vicente Peris, esta empresa hortofrutícola de carácter 100% familiar y en manos de su tercera generación desde 2018, puede presumir de ser motivo de orgullo para la huerta valenciana. Lo fue en sus inicios cuando dio al melón piel de sapo el privilegiado lugar que merecía en las mesas españolas, y lo fue también más tarde cuando supo diversificar su producción y hacer hueco a otras riquezas de la tierra, como las sandías o las calabazas. Marcada por los caprichos trágicos del destino, la compañía perdió al que iba a ser su heredero y a su fundador en dos fatales accidentes de tráfico. Rosa y Joaquín Peris, hijos de don Vicente, se aferraron a la calidad de sus productos y a su propia valentía y coraje y sacaron adelante una empresa que ha sabido, querido y podido entrar en el negocio de la cuarta gama, vendiendo a la distribución -su principal cliente- frutas seleccionadas, peladas y cortadas en trocitos, un formato cada vez más demandado por el consumidor. La suya es una historia de éxito y de superación que atesora un fuerte pasado, un brillante presente y un futuro más que prometedor.
El porqué de su éxito radica en sus propias raíces, enclavadas en la personalidad de un hombre que supo descifrar el código de las tierras valencianas para producir melones de una calidad excelente. Fue Vicente Peris, el abuelo del actual consejero delegado de la compañía, quien en plena post Guerra Civil española se armó de valor y de largas jornadas de trabajo para producir y comercializar melones piel de sapo y algunas sandías en Cuiper, una pedanía de Foios, en pleno corazón de la huerta valenciana y a tan sólo seis kilómetros de Valencia capital.
Primeros éxitos en Barcelona
Aquellas tierras arenosas y ligeramente salinas por su proximidad al mar, que en tiempos inmemoriales habían sido trabajadas por los árabes con acequias y aguas del Turia, se antojaron un excelente terreno de juego para el cultivo de melones y sandías, que muy pronto empezaron a destacar por su inigualable sabor y sus densas y firmes pulpas.
El reconocimiento de cientos de paladares llevó a don Vicente a fijar un acuerdo comercial con Joaquín Crumols, un importante asentador del Mercat del Born (ahora Mercabarna), para que se encargara de distribuir los melones Vicente Peris de calidad premium.
Apuesta por lo ‘premium’
Fue así como nuestro hombre creó la marca ’18 Quilates’, todavía vigente y, por supuesto, vinculada a la excelencia. “El éxito llegó primero del mercado catalán, al que más tarde se uniría el valenciano y el de Madrid”, explica a Huella Christian Palacios, responsable de Marketing de la firma.
Un éxito que don Vicente supo identificar y quiso ampliar. Lo hizo buscando nuevos terrenos por la provincia de Valencia, tanto hacia el sur -en Sueca, Tavernes o Xeraco- como hacia el norte -en Almenara, Chilches o Nules- que le ayudaron a posicionar tres etiquetas a sus melones: ‘Peris’, ‘Oro de Cuiper’ y la de mayor calidad, ‘Vicentín’. A esta última, a la que puso el nombre de su hijo mayor, la acompañó incluso de la foto del que iba a ser su heredero vestido de torrentí, típico del mundo fallero.

Doble tragedia en la familia
Sin embargo, aquel niño no tendría tiempo de convertirse en el heredero de una marca que ya conquistaba millones de hogares en todo el país. A mediados de los años ochenta, cuando la firma cumplía 40 años, aquel Vicentín, el hijo de Vicente Peris, perdió la vida en un accidente de tráfico. Los caprichos del destino también se llevaron en otro fatal accidente automovilístico al propio Vicente sólo unos años después. Un doble zarpazo de la mala suerte que pudo haber aniquilado lo que don Vicente había creado.
Nueva era: nuevas zonas de producción
No fue así. Sus hijos Joaquín y Rosa Peris, y el marido de esta última, Alberto Montaña, miraron a ese destino frente a frente y se propusieron seguir adelante con la empresa. Y vaya si lo hicieron. Distribuidas las responsabilidades y unidos en una piña indisoluble bajo la consigna ‘La calidad, un objetivo constante’, los herederos de la empresa decidieron seguir produciendo y vendiendo melón en España, y entrar en nuevas zonas productoras, como Andalucía, la Región de Murcia y Castilla-La Mancha, principalmente. Es en esta región donde producen melones durante más de medio año -de agosto a febrero-.
No se quedaron ahí. Con el fin de ofrecer melón a sus clientes de forma ininterrumpida durante los 12 meses del año, los dos hermanos y Alberto Montaña decidieron traer a España melón de Brasil, al tiempo que se iban haciendo fuertes en la producción y comercialización de otros cultivos, como la sandía, la calabaza, la cebolla, el apio o la zanahoria.
La revolución de la IV gama: diversificación
Y es en esa diversificación donde la tercera generación de la compañía, Alberto Montaña Peris -hijo de Rosa Peris y de Alberto Montaña- identificó una oportunidad en 2014, para que lo que su abuelo había fundado 60 años antes tuviera la opción de ir a más, acorde con los nuevos tiempos y las nuevas tendencias dictadas por el mercado.
Con una formación en gestión empresarial y con el conocimiento de una empresa que la había vivido desde su más tierna infancia, el actual consejero delegado de Vicente Peris cogió el testigo de su madre en 2018 para, una vez más, demostrar la valentía de esta estirpe, capitanear la incorporación de perfiles técnicos a la empresa e introducirla en el negocio de la IV y V gama.
Sala blanca igual a un laboratorio
Una vuelta de tuerca a esta historia familiar que llevó a Vicente Peris a construir unas nuevas instalaciones de 2.000 metros cuadrados en Albuixech, donde cuentan con una sala blanca de última generación con temperatura controlada y microfiltrados constantes de aire, para allí seleccionar, pelar, trocear y envasar frutas en tarrinas -piña, melón, kiwi, uva, granada, manzana, fresón, sandía, naranja, mango, arándanos…- y después vender a la distribución (en un 95% del volumen) y la hostelería (5% restante).
El tiempo ha demostrado que su apuesta fue un acierto. Esta línea de productos, que lleva el nombre de ‘Frutifresh’, mueve ya casi el 30% de las ventas de la empresa, donde siguen destacando, por supuesto, los productos de primera gama donde el melón es sin duda el rey.

La calidad constante como seña de identidad
Al igual que las demás marcas, ‘Frutifresh’ apuesta por “la calidad y la excelencia”. “Nuestra filosofía es mantener la calidad de forma constante. Apostamos por la excelencia, la textura, el sabor, y la forma de producir nuestros productos nos avalan”, sostiene Palacios.
Mientras que en la V gama Vicente Peris se concentra en ofertar manzana y calabaza valenciana asada, en su IV gama apuesta por frutas troceadas en tarrinas con formatos y presentaciones muy variadas, en función de los intereses de sus clientes.
El respaldo de Alcampo a su innovación
Clientes como Alcampo que ha incorporado a sus lineales bajo la marca propia Auchan las calabazas troceadas, los palitos de zanahoria, y el melón y la sandía troceada que Vicente Peris elabora.
“Nuestra relación con Alcampo ha ido cada vez a más, y creemos que hay margen para trabajar mucho más juntos. Podemos producir melones y sandías para que Alcampo los venda bajo su marca propia, contando con nuestra garantía 100% de calidad”,explica Palacios.
“En Alcampo apostamos siempre por proveedores que defienden la excelencia, el trabajo bien hecho y trabajan para ser año a año más respetuosos con el planeta. Virtudes que hemos visto y vemos en Vicente Peris, cuyos productos cumplen con los compromisos de calidad y sostenibilidad que nosotros exigimos y nos piden nuestros clientes”, destaca, por su parte, Eduardo Dendarrieta, responsable de producto de marcas propias de Alcampo.

Sostenibilidad permanente
Para defender esa sostenibilidad, Vicente Peris lleva años apostando por una política de innovación con la que, de forma constante, realiza mejoras en diferentes frentes de su negocio. “Intentamos consolidar proyectos de cultivo residuo cero, producir y promocionar cultivos a partir de semillas tradicionales propias, y hacer evolucionar nuestro packaging con materiales biodegradables”, indica Palacios.
“En la división de IV gama hemos incorporado cubiertos 100% compostables y envases 100% reciclables fabricados con un 70% de rPET sin bisfenol A. Además, los envases de cartón en esta categoría de productos incorporan el 50% de cartón reciclado”, apostilla.
Previsiones: ventas al alza
Con 80 empleados en sus filas en temporada alta, una facturación de 13,6 millones de euros en 2020 (superior, pese a la pandemia, a los 12,2 millones de euros registrados un año antes), Vicente Peris confía en cerrar 2021 con una facturación un 10% por encima de la del pasado ejercicio, y sumar unas ventas totales de 13.500 toneladas de productos hortofrutícolas.
Actualmente la compañía vende el 15% de su producción en mercados exteriores, principalmente en Francia, Italia, Bélgica, Holanda, Alemania e Inglaterra, y el 85% restante en España. ¿Su plan? Llegar a más hogares manteniendo intacta su calidad.